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Viernes, 16 de Enero 2026, 10:35h
Tiempo de lectura: 13 min
Aída no fue únicamente una comedia de éxito: fue un fenómeno social que se coló en el lenguaje, creó frases y expresiones coloquiales que aún circulan y convirtió un barrio ficticio –Esperanza Sur– en punto de encuentro de varias generaciones. En su estreno ya marcó cifras de vértigo y, con los años, ha demostrado ser una serie que se revisita como quien vuelve a casa.
La serie puso el foco en personajes que casi nunca eran protagonistas y los retrató con humor, incluso cuando lo que había debajo era terriblemente duro: precariedad, violencia, marginación, racismo... supervivencia cotidiana. Aquel humor se atrevió a cruzar líneas rojas que ahora son intransitables, en un país distinto y con una conversación pública entonces mucho más inflamable, pero quizá menos polarizada.
Once años después del final y veintiuno después del inicio, Aída llega ahora al cine, pero no como un 'capítulo largo' de la serie. Aída y vuelta, película dirigida por Paco León, convierte el rodaje de un episodio en la propia historia y juega a desdibujar la frontera entre ficción y realidad: los actores vuelven a ser sus personajes y, a la vez, se interpretan a sí mismos.
Hablamos con Paco León, el inolvidable Luisma en la ficción y hoy también director del filme; Carmen Machi, la Aída original; Miren Ibarguren, Soraya, la hija mayor de Aída; y Mariano Peña, el inefable Mauricio Colmenero, dueño del bar Reinols. Cuatro vidas que cambiaron con aquella serie y que ahora vuelven para contar lo que pasó fuera de cámara…
XL. Han pasado once años desde que acabó la serie. ¿Por qué volver? Paco León. Bueno, no se había hecho ninguna película. No ha vuelto la serie, ha vuelto la familia para contar otra cosa: cómo vivimos nosotros aquellos diez años de Aída.
Mariano Peña. Además, se respiraba en la calle que la gente tenía muchas ganas de ver a los personajes otra vez en pantalla.
Carmen Machi. También teníamos mucha necesidad de juntarnos nosotros. Porque todo surge como algo nuestro, no de la cadena, ni de las productoras. Surge de un encuentro nuestro en plena pandemia. Necesitábamos tocarnos y abrazarnos, y nos dimos cuenta de que nos echábamos de menos.
Peña. Fue Carmen la culpable de todo. Ella fue la que se encontró a los productores y se lo dijo.
Machi. Pero surgió a partir de un encuentro nuestro, de amigos. Aunque yo me fui de la serie hace más tiempo que ellos, el contacto siempre ha estado. Y mira tú por dónde lo hemos hecho, ¡porque nos salió de los mismísimos! [Ríen los cuatro].
León. También hay algo de lo que dice Mariano, de corresponder a tanto cariño del público.
XL. Entiendo que en ocasiones el cariño ha sido excesivo…
Machi. ¡Y pesa todavía! [Ríe].
Peña. Pero yo me siento muy querido a través del personaje. Pese a que era políticamente incorrecto.
XL. Homófobo, racista…
Miren Ibarguren. La verdad es que cuando Mariano va por la calle y le dicen «¡yo soy como tú!»... no sabes muy bien qué pensar.
León. A mí los 'yonquis' me dicen también lo mismo. Y a Melani (Olivares: Paz en la serie) muchísimas prostitutas le han dicho «yo soy como tú». La serie hacía un retrato de mucha gente que no estaba retratada.
Machi. Aída fue muy revolucionaria. Estamos hablando del año 2004. Que uno de los protagonistas fuera un niño gay, ¡un niño! Eso no existía.
León. Eran tramas y chistes muy arriesgados.
Machi. Y personajes con vidas duras. Aída era una mujer maltratada, sin un duro, que ¡se carga al yerno porque maltrata a su hija! ¡Cuidado con todo lo que se cuenta en Aída! Lo que pasa es que tiene unos guiones excelsos y mucho trabajo detrás.
XL. En las plataformas, la serie se está viendo muchísimo otra vez.
Machi. Se dice que ahora mismo los chistes que se hacen en Aída no se podrían hacer. ¡Pero si la gente la ve, los niños la ven... y se quedan tan anchos!
León. Bueno, pero yo creo que los límites del humor están siempre en el contexto. Había muchos tipos de chiste en la serie que hoy se escuchan de distinta manera. ¡Afortunadamente!
Ibarguren. Sí, porque hay chistes que ya no se deben hacer.
León. Por eso no es casual localizar la acción de la película en el 2018, donde todo cambió.
Un reencuentro en Esperanza Sur
Desde el último capítulo, emitido en 2013, los integrantes de la mítica serie no se habían reunido en un plató. No están todos, el regreso ha contado con importantes ausencias como Ana Polvorosa, la ‘Lore’ en la ficción.
La lectura del guión
Paco León y Fer Pérez son los autores del texto del regreso. El director sevillano ha conseguido reunir a Carmen Machi, Melani Olivares, Pepe Viyuela, Marisol Ayuso, Miren Ibarguren, Eduardo Casanova…
Homenaje y crítica
Aída y vuelta no solo rendirá homenaje al universo televisivo de Esperanza Sur, sino que también reflexiona sobre los límites del humor, el oficio del cómico y la fama.
Viejas caras conocidas
El reparto principal reúne a gran parte del elenco original, como Pepe Viyuela, Marisol Ayuso y Pepa Rus (en la foto), junto a 96 extras seleccionados a través de un multitudinario casting online en la cuenta oficial de Instagram.
El director
El filme, en palabras de su director Paco León, mostrará la intimidad del rodaje, la parte de atrás, que es un poco la de dentro.
El aplauso final
Para el último ‘acción’ del rodaje fueron invitados decenas de seguidores de la serie que cerraron el trabajo en el set con una sonora ovación.
XL. ¿En qué sentido?
León. En el 2018 hay una inflexión mundial: el #MeToo, la cancelación, la conciencia de los abusos en el trabajo. La gente empieza a tomar conciencia de que lo que estábamos haciendo igual no estaba tan bien. ¡Han pasado muchas cosas en tan poco tiempo!
XL. ¿El humor de Aída sería posible hoy?
Peña. Las circunstancias han cambiado.
Ibarguren. Creo que entonces cayó en gracia. Eran el momento y el lugar indicados.
León. Ahora hay mucha nostalgia, pero estamos en otro momento; se tienen que hacer otras series. Hay que hacer otro tipo de humor.
XL. ¿Es más difícil hacer humor hoy?
León. A mí me parece que, aunque se haya complicado hacer humor por esto de la corrección política, es posible y es conveniente hacerlo. Aunque sea agudizando muchísimo el ingenio. Si Berlanga y Azcona consiguieron hacer El verdugo y Bienvenido, Mister Marshall en plena dictadura, cómo no se va a poder hacer ahora.
XL. Uno de los debates con Aída era si con sus chistes legitimaba o criticaba el racismo o el machismo.
León. Es una discusión que hemos tenido mucho. Ahí están la parodia y el retrato esperpéntico, que es donde mejor se cuenta España. Está en Goya, en Valle-Inclán… ¡Y en Aída! Es un retrato más fiel del país que el naturalismo de series como Los Serrano. Aída ha contado la España de verdad.
Peña. Era un poquito 'sarna con gusto'... Te reías, ¡pero picaba! A mí me picaba.
León. Pero había, además, algo costumbrista. Está en el final de la película también: el facha que se ríe del inmigrante; el gay, de la gorda; la gorda, del feo… Pero todos convivimos. Y tiene algo de entrañable el fascista que se mete con el inmigrante, pero convive con él.
Peña. Había chistes que yo pensaba «pero cómo voy a decir esto, es una barbaridad». Pues esos son los chistes que luego me recuerdan por la calle. La gente, encantada.
León. Como cuando Óscar [Reyes, que interpreta a Osvaldo Huitalcoche, al que Mauricio llama Machu Pichu] contaba que le gritaban por la calle «ese culito indígena, que no pase hambre».
Peña. Era otro de los debates: cuando más le pego al Machu Pichu, más se ríe la gente. ¿Qué hacemos?
XL. Aída, sin duda, les cambió la vida, como cuenta la película.
Ibarguren. Hay un background muy importante que nosotros nunca habíamos contado. Sin querer quedar como quejicosos... ni mucho menos, pero queríamos contar nuestra experiencia.
Peña. Y además es muy típico, aunque afortunadamente cada vez menos, confundir al actor con el personaje. ¡Yo soy un actor que interpreta a un personaje!
León. Yo creo que es interesante contar el trabajo del cómico y lo duro que es hacer reír. Hay algo muy amargo en la película que cuenta cómo gente que tiene problemas debe seguir haciendo reír a los demás.
Machi. Es que el mismo proyecto que te da la gloria, y que a muchos de nosotros nos ha cambiado la vida completamente, tiene también aristas. Vernos a nosotros mismos en pantalla era muy raro. Y ha sido… catártico. El éxito más rotundo que vivimos, eso mismo que te ha facilitado tu carrera, al mismo tiempo ha tenido una parte angustiosa, que te puede hacer caer en una depresión… Y a lo largo de mucho tiempo. Nunca te podías despegar del fenómeno: te paran, se hacen fotos…
Ibarguren. Entonces no había plataformas, no había casi redes sociales. Y cuando ponías un capítulo los domingos en televisión había nueve millones de espectadores; era una barbaridad. ¡No había dónde esconderse!
Peña. Éramos una familia.
Machi. Somos muy amigos, hay algo que nos une para toda la vida. En la película contamos mucho cómo somos los actores. Yo creo que es interesante, porque lo puedes llevar a cualquier terreno, cualquiera se puede identificar. Como el caso de la trama de Eduardo Casanova [que interpreta a Fidel, el niño homosexual].
XL. Se refiere a que, a raíz de esta película, ha contado que tiene VIH.
Machi. Y ha sido muy catártico también. Se abren muchos temas muy interesantes. Pero siempre nos queda la duda de qué pensará el fan.
XL. El público buscará qué hay de ficción y de realidad en la película.
León. Hay mucha verdad, pero está todo usado como material de ficción. Yo empecé a hacer cine así, mezclando la realidad y la ficción con mi madre y mi familia... Y esta es otra familia. Pero también implica moverse en un límite muy delicado. Hace falta ser muy generoso y valiente para entrar ahí y enseñar tu ropita interior...
XL. Se cuidaban unos a otros.
León. Sí. Tocamos muchas cosas en la película, es verdad, pero todo va relacionado con la risa. Incluso la trama de Edu está aquí para contar la necesidad que tiene él de reírse de eso.
XL. De normalizar el sida...
León. Eso que dice de que tiene la necesidad de ir a Pasapalabra y contarle a Christian Gálvez que tiene el bichito… Eso muestra el poder catártico de la risa, que es terapéutica, sanadora. Y es también el pegamento que une a esta familia que somos, porque cuando nos juntamos nos meamos de la risa. Por eso el final de la película solo podía ser una risa floja, una risa que se convierte en llanto, pero un ataque de risa. Aunque me parecía muy arriesgado.
XL. ¿Por qué?
León. Porque es el cinturón negro de la interpretación: fingir una risa floja. Llorar es difícil, pero fingir un ataque de risa... todavía más. Era muy complicado, y pasó. Y lo guay fue que el público [rodamos como en la serie, una sitcom con público en directo] también fue partícipe.
XL. Al público lo localizaron a través de redes sociales.
León. Eso es. No era público contratado, eran fans.
XL. ¿Y cómo lo vivieron?
Ibarguren. Estaban muy emocionados.
León. Todo el público llorando de verdad. Y dando las gracias. Pero también nosotros. Canco [Rodríguez, que interpreta a Barajas] y Marisol [Ayuso, Eugenia en la serie] estaban completamente rotos y todo el público llorando.
XL. «Aquí todos somos Chanquete», dicen en la película.
León. Porque todos estamos marcados por este Frankenstein que es el éxito. El éxito es un monstruo al que hay que matar.
Ibarguren. Yo soy el Piraña [ríe].
Peña. Chanquete se murió siendo Chanquete, no Antonio Ferrandis, porque el personaje se lo comió. Yo muchas veces digo de broma que me voy a morir siendo Chanquete, por la relevancia de Mauricio, que tanto me ha marcado.
XL. Carmen, usted fue la primera que se quiso ir de la serie, pero también quien ha decidido el regreso...
Machi. Fue una cosa de todos. Lo que pasa es que yo me encontré en unos premios a los productores, con los que tengo muy buena relación, y les dije: «Podíamos hacer una película de Aída». Se quedaron ojipláticos, claro. Pero fue Paco quien le dio forma.
León. Lo comenté en el chat, con la boca chica, reconozco. Pero todo el mundo quiso hacer la película. Y todos decían que «la dirija Paco». Aunque al principio yo dije que no.
XL. ¿Por qué?
León. Me imaginaba esas películas que son en realidad capítulos largos que hacen con algunas series que han tenido éxito, como Sexo en Nueva York o Camera Café. ¡Yo no sé hacer eso! Para mí eso es como un polvo de ex, que apetece, pero no conviene. Para repetir otro capítulo ya tienes doscientos y pico episodios que puedes ver en las plataformas.
XL. ¿Sin Paco a la dirección no lo hubiesen hecho?
Machi. ¡Nooo! Conocemos su cine, y esa cabeza rara que tiene, las cosas que se imagina.
León. Bueno, hubiese sido otra película. Pero desde dentro uno puede contar determinadas cosas que desde fuera no. A mí, que nadie me hable mal de mi familia, pero yo sí que puedo [risas].
XL. La pregunta del millón: ¿volverían a la serie?
Ibarguren. Yo algún capitulillo me marcaba. Para volver a verlos unas semanas seguidas.
Peña. A mí no me importaría. Me dio penita cuando acabó Aída.
Machi. Yo no lo sé. Creo que no. Estaría abocada al fracaso.
Peña. Nunca segundas partes fueron buenas.
León. La mayoría de las relaciones se joden por intentar que sean para toda la vida. Porque las cosas son así, duran lo que duran.
XL. ¿Qué les gustaría que se llevase el espectador de esta película?
Ibarguren. Un 'gracias' enorme por haber estado ahí todo este tiempo y por venir a ver la película.
Machi. A mí me impresiona que Aída vaya a llegar a los cines. Que se esté proyectando en unas salas de cine me parece increíble. Así que, si los espectadores las llenaran, solo podría darles las gracias. Esto va a ser como Ocho apellidos vascos [ríen].
León. Ojalá. Eso fue algo irrepetible.
Machi. Es que hemos hecho una buena peli. Y, además, yo creo que, aunque sea para criticarnos, irán al cine a verla.