Mensaje de Navidad de Obispo Ginés García Beltrán
´En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo´(Heb. 1, 1). Con las palabras de la carta a los Hebreos quiero comenzar esta año mi mensaje de Navidad que está dirigido a los que, cada día, edificáis la Iglesia del Señor, y también a los que estáis lejos o no creéis en los misterios que los cristianos celebramos en estos días. Quisiera llegar a cada uno de vosotros, entrar en vuestras casas, pero sobre todo en vuestros corazones. Mis palabras expresan un deseo y una esperanza: hemos de recuperar el sentido auténtico de la Navidad. Hemos de liberarla de todos los adornos que le han puesto, y que han ocultado lo mejor, lo más hermoso: Un niño que nos ha nacido, un hijo que se nos ha dado, Jesús, el Hijo de Dios, que se ha hecho hombre en el seno de una Virgen, María. Dejadme que os lo anuncie: La Navidad es Jesús, el Señor; es el amor de Dios que ha querido compartir nuestra vida haciéndose semejante a nosotros. Dios ha querido darse a conocer y hacerse entender por los hombres. Esta es la Navidad. La Navidad no son cosas, ni siquiera regalos, es una persona, un Dios. Muchos lo sabéis, algunos lo habéis olvidado, y otros, no lo habéis conocido, no os han dado la oportunidad de llegar como los pastores y los Magos hasta el portal de Belén y contemplar la gloria de Dios en la ternura de un niño. Mi deseo y esperanza es que todos nos dispongamos para ir a Belén a encontrar al Dios con nosotros. Dejemos las seguridades y comodidades que nos paralizan y nos impiden salir al encuentro, siempre novedoso, con el Evangelio. Dejaos sorprender por el amor de Dios. Abrid bien los ojos para contemplar la grandeza de la humildad y la belleza de la pobreza reclinada en un pobre pesebre. Preparad el corazón para adorar a Dios hecho niño para salvarnos.