Baza
Laura Lozano Loaisa, de 37 años, ha dejado tras de sí mucho más que el dolor provocado por una muerte inesperada en accidente de tráfico. Ha dejado a cinco hijos que fueron, durante toda su vida, su principal motivo para seguir adelante. Una madre que hizo de la lucha diaria por sacar adelante a su familia una forma de vida y que ahora deja a sus hijos en manos de quienes más cerca estuvieron de ella: sus padres y su hermana Inmaculada.
Laura era, según quienes la conocieron de cerca, una mujer luchadora, cariñosa y entregada a sus hijos. Su principal preocupación era que a sus cinco niños no les faltara lo necesario. No tenía un trabajo estable y afrontaba las dificultades de cada día, pero encontraba en sus hijos la fuerza para continuar y también contaba con el apoyo permanente de sus padres, ya jubilados, y de su hermana. Y también de sus tíos.
Su vida había estado marcada por las dificultades. De sus cinco hijos, los dos mayores pertenecen a una relación anterior y los tres pequeños a una segunda pareja, de la que Laura se separó después de sufrir malos tratos. Pese a las circunstancias, siguió adelante y centró sus esfuerzos en sus hijos, convertidos en el eje de su existencia.
Marcelino, de 14 años; Juan David, de 12; Ángel, de 5; Laura, de 3, y Oliver, de apenas 2 años, son ahora quienes más sienten la ausencia de su madre. Los dos mayores ya conocen la noticia de su fallecimiento, mientras que los tres pequeños todavía no han sido informados de que Laura ya no volverá a casa.
En medio de este enorme vacío, la familia ha cerrado filas alrededor de los cinco menores. Inmaculada Lozano Loaisa, hermana de Laura, ha asumido junto a sus padres el compromiso de continuar la tarea que hasta ahora realizaba su hermana. Ambos tienen previsto solicitar la custodia legal de los cinco niños para garantizar que permanezcan unidos y reciban todo el cuidado y el cariño que necesitan.
Inmaculada vive y trabaja en Mojácar, pero la distancia nunca impidió que estuviera pendiente de su hermana. Hablaban a diario y mantenían una relación muy estrecha. De hecho, la última conversación entre ambas se produjo apenas unos minutos antes del accidente en el que Laura perdió la vida. Una conversación cotidiana que, de manera trágica, se convirtió en la última despedida sin que ninguna de las dos pudiera saberlo.
Ahora, Inmaculada y sus padres se preparan para asumir una responsabilidad que nadie esperaba tener que afrontar. «Ella era una gran luchadora y muy cariñosa», resume Inmaculada, consciente de que la mejor manera de honrar a su hermana es continuar cuidando de aquello que más quería: sus hijos.
La familia se está organizando para atender a los cinco menores. Los familiares se turnan ya para estar junto a ellos y acompañarlos en estos primeros momentos, especialmente a Juan David, de 12 años, que permanece ingresado en el Hospital de Baza con una fractura de fémur como consecuencia del accidente.
La despedida de Laura se produjo el pasado martes en Caniles, donde cientos de vecinos acudieron a su funeral. La localidad quiso acompañar a la familia en un momento de enorme consternación y trasladar su cariño a los cinco niños que han perdido a su madre.
El accidente en la carretera A-334, ocurrido la noche del lunes, acabó con la vida de Laura y dejó también cuatro heridos. Pero detrás de los datos del suceso queda la historia de una mujer joven cuya vida estaba dedicada fundamentalmente a sus hijos.
Laura se marcha dejando un vacío difícil de llenar, pero sus cinco hijos no estarán solos. Sus abuelos y su tía Inmaculada han decidido tomar el relevo. Será la familia quien, a partir de ahora, mantenga abierta la casa y el corazón que Laura dedicó durante años a sus cinco hijos.