Baza
Baza vivió este martes uno de los días grandes de sus fiestas con una jornada en la que la tradición religiosa y la celebración popular volvieron a caminar de la mano. La Cabalgata de las Fiestas y la solemne procesión de la Virgen de la Piedad concentraron buena parte de la atención de miles de bastetanos y visitantes, que llenaron las calles de la ciudad en una jornada marcada por el calor y el color, la música, la devoción y el ambiente festivo.
La jornada comenzó con el pasacalles de la Asociación Musical Banda Municipal de Música de Baza, encargada de despertar a los vecinos y preparar el ambiente para un día especialmente intenso. Poco después tuvo lugar la solemne misa en honor a la Virgen de la Piedad en la iglesia de la Piedad, presidida por el obispo de la Diócesis, Francisco Jesús Orozco Mengíbar, y concelebrada por el clero de la ciudad. La celebración contó con la presencia de las corporaciones municipales de Baza y Guadix, las hermandades de la Virgen de la Piedad de ambas ciudades, el Cascamorras y distintas hermandades y cofradías. El acompañamiento musical corrió a cargo del Coro Alcazaba.
Pero tras la solemnidad religiosa llegó uno de los momentos más esperados de la jornada: la Cabalgata anunciadora de las Fiestas de Baza. El desfile partió del colegio Divino Maestro, en el barrio de Las Cuevas, y recorrió distintas calles de la ciudad hasta alcanzar el Parque de la Alameda.
Las carrozas, la música y la participación de numerosos caballistas llenaron de ambiente el recorrido y convirtieron las calles en un auténtico escenario de fiesta. Pequeños y mayores disfrutaron de un desfile que volvió a demostrar la capacidad de las fiestas bastetanas para sacar a la ciudadanía a la calle.
Entre los protagonistas de la Cabalgata estuvo Antonio Vera, el Cascamorras, que tenía una carroza para él, pero iba vacía por gran parte del recorrido, pues él iba a otro ritmo saludando a la gente y haciéndose fotos.
El alcalde se une a la fiesta
La cabalgata fue similar a otros años y siguen sobrando los tractores, que pueden ser perfectamente sustituidos por otro tipo de vehículos que den más vistosidad a los carrozas. Entre otros motivos el de la seguridad.
Destacaron las charangas, los grupos de bailes, que deben potenciarse. Sin duda alguna la más divertida fue la que preparó la Oficina de Turismo y Vanesa Mesas, con varías como la carroza «La Feria Inolvidable» la fiesta sería interminable. La anécdota la protagonizo el alcalde de Baza, Pedro Justo Ramos, quien fue invitado a subirse a la carroza y realizo el último tramo del recorrido bailando y saltando con el resto de integrantes de la carroza.
El Ayuntamiento dedicó alegorías en forma de carroza a la iglesia de los Dolores y su restauración, al Cascamorras, o a los yacimientos paleontológicos Baza 1, o la que ha ofrecido la fachada de la Plaza de las Tetas, en el barrio de San Juan. Además de otras como por la Asociación Íbera por la Dama de Baza, por la Asociación de Vecinos Avecla.
La jornada tuvo su segundo gran momento con la salida procesional de la Santísima Virgen de la Piedad, patrona y alcaldesa honoraria perpetua de Baza. La imagen recorrió las calles de la ciudad portada por su cuerpo de horquilleros y acompañada por autoridades, representantes de las corporaciones municipales de Baza y Guadix, el clero local, hermandades y cofradías, además de numerosos fieles y devotos.
La procesión volvió a convertir el centro de Baza en un espacio de encuentro entre la tradición y la devoción. La presencia de vecinos y visitantes a lo largo del recorrido puso de manifiesto el arraigo de una celebración que forma parte de la identidad de la ciudad desde hace siglos.
Uno de los elementos novedosos de esta edición se produjo a la salida de la Virgen de la Piedad de su templo, cuando el Grupo Municipal de Coros y Danzas bailó ante la patrona, incorporando así una nueva expresión de la tradición popular a uno de los momentos más solemnes de las fiestas.
Historia
El vínculo histórico de Baza con la celebración de la Virgen de la Piedad se remonta a la autorización concedida por el rey Felipe II para celebrar su festividad el 8 de septiembre, junto con los días anterior y posterior. La tradición se mantiene en unas fiestas que actualmente se prolongan del 6 al 15 de septiembre.
El día grande dejó así una combinación de imágenes difíciles de separar de las fiestas bastetanas: las carrozas avanzando entre una multitud, la música llenando las calles, Antonio Vera convertido de nuevo en uno de los grandes protagonistas y, al final de la jornada, la Virgen de la Piedad recorriendo Baza entre la devoción de sus vecinos.
Todo ello después de un intenso primer fin de semana de feria, con miles de personas participando en las actividades y un recinto ferial que volvió a registrar una importante afluencia. Las fiestas encararon así su segunda parte manteniendo el pulso de una celebración que, un año más, volvió a reunir tradición, diversión y participación ciudadana.