BAZA
Baza vuelve a quedarse fuera. La resolución definitiva de las ayudas para el patrimonio turístico-cultural de Andalucía (PATCUL 2025) de la Junta de Andalucía ... ha dejado al municipio sin financiación para la restauración del Molino de San Andrés, un proyecto clave para la puesta en valor del patrimonio histórico y turístico de la ciudad. El PSOE indica que la razón no ha sido la falta de concurrencia o de calidad del proyecto, «sino algo más preocupante: la solicitud figura como desistida».
El hecho ha encendido las críticas del PSOE local, que apunta directamente a una posible falta de diligencia administrativa por parte del equipo de gobierno. «Y no es un detalle menor. Mientras Baza queda fuera del reparto, municipios cercanos como Guadix, Huéscar, Caniles o Cúllar sí han logrado captar ayudas de hasta 100.000 euros para iniciativas similares».
La cuestión de fondo no es únicamente la pérdida de una subvención, sino la forma en que se ha producido. El procedimiento contemplaba fases de subsanación y corrección de errores, lo que, según los socialistas, ofrecía margen suficiente para evitar este desenlace. Sin embargo, la falta de seguimiento habría terminado por condenar una oportunidad que ya estaba en marcha.
El Molino de San Andrés no es un proyecto aislado. Forma parte de una estrategia más amplia de recuperación patrimonial iniciada en mandatos anteriores, en la que también se incluye la adquisición de espacios como la Torre de las Cinco Esquinas. La pérdida de esta ayuda no solo paraliza una intervención concreta, sino que pone en entredicho la continuidad de esa planificación.
El PSOE señala que las preguntas surgen de forma inevitable: ¿cómo es posible que un expediente llegue a desistirse sin reacción? ¿Se trata de un fallo puntual o de una dinámica de gestión deficiente? Y, sobre todo, ¿qué prioridad real tiene la conservación del patrimonio en la agenda municipal?
El episodio no llega solo. Desde el PSOE recuerdan que otras subvenciones también están en riesgo, como la destinada a la rehabilitación del Palacio de los Enríquez, cuya ejecución depende ahora de una ampliación de plazos solicitada al Gobierno central.
En un contexto en el que otras localidades avanzan en la valorización de su patrimonio como motor económico y turístico, «Baza parece quedarse rezagada, no por falta de recursos externos, sino por fallos internos. La oportunidad perdida del Molino de San Andrés no es solo un tropiezo administrativo: es un síntoma de la mala gestión municipal».
Historia
Está situado entre la Alcazaba y la calle Zapatería, lindando con la calle Boliche y la cuesta de acceso al recinto militar. Llamado de San Andrés durante los siglos XVIII y XIX por situarse muy cerca de la capilla y caz de agua del mismo nombre.
Según recoge la Asociación Baza Histórica, el molino perteneció durante el último período de la dominación musulmana al moro Alí Abendega y tras la Reconquista fue cedido por merced de los Reyes Católicos a su tío don Enrique Enríquez. Éste lo aportó como dotación para el mantenimiento del hospital de Santiago fundado por él mismo. A principios del siglo XVI el comendador Diego Pérez de Santisteban se hizo cargo del molino otorgando a la citada institución los 6.000 maravedíes que anualmente recibía. Desde mediados de esta centuria el inmueble pasó a ser propiedad del licenciado Santacruz y desde entonces hasta 1875 perteneció a sus descendientes. El edificio, y sus instalaciones industriales, están sufriendo las consecuencias propias de un inmueble abandonado con humedad galopante en algunas de sus dependencias, provocando el deterioro acelerado en maquinaria harinera de madera.
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