Restos de un ciervo muerto devorado por carroñeros. / José Ángel ROdríguez

La mortandad puntual no compromete la población de ciervos en la Sierra de Baza, de unos 1.200 ejemplares

La situación parece mejorar, ya que no se han encontrado más cadáveres, aunque se observa que los animales están muy nerviosos

JOSÉ UTRERA GARCÍA Baza

La gran mortandad de ciervos detectada en el Parque Natural de la Sierra de Baza en los dos últimos meses, quizás incluso un poco antes, parece que ha remitido y la situación vuelve a la normalidad. En los últimos tres días, integrantes de la Asociación Proyecto Sierra de Baza han recorrido buena parte del parque y no han encontrado nuevos cadáveres de ciervos. Sí hay restos de animales que han sido devorados por zorros, buitres y águilas.

El episodio aún no aclarado que ha propiciado la muerte de entre 100 y 200 ciervos parece superado y los ciervos que se han avistado están sanos. Así lo indica el presidente de la Asociación Proyecto Sierra de Baza, José Ángel Rodríguez, quien el sábado y domingo pasados recorrió junto a otros miembros de la asociación diferentes zonas del parque natural sin encontrar nuevos cadáveres. Por el contrario, el domingo vieron un grupo de 16 hembras de ciervos con sus crías y dos machos. « Todos los animales estaban sanos, aunque sí nos llamó mucho la atención el gran nerviosismo e intranquilidad de los ciervos, como nunca antes los habíamos visto, saliendo despavoridos e incluso chocando contra las valles cinegéticas que hay en distintos lugares del parque». Rodríguez, que es un consumado conocedor de la fauna de este espacio protegido y fotógrafo de naturaleza, aseguró que nunca antes había visto a los ciervos «tan temerosos y saliendo en desbandada como en los dos últimos días».

En su recorrido por distintas zonas del parque, cuya extensión es de 52.337 hectáreas, los integrantes de la asociación solo encontrado algunos esqueletos de ciervos en la zona de la Cañada del Gitano, cerca del límite con la provincia de Almería, en un recorrido que iniciaron por la zona del Cortijo de Santaolalla.

Según Rodríguez, la muerte de tantos ciervos en tan extrañas circunstancias y sin signos de violencia no va a poner en peligro la población de estos cérvidos en la Sierra de Baza, donde se calcula que hay unos 1.200 ejemplares. En otras épocas no tan lejanas había muchos más.

Ahora se ha sabido que en la última reunión de la Junta Gestora del Parque Natural, donde se puso en evidencia el grave problema de la plaga de muérdago, también se informó de la aparición de los primeros ciervos muertos.

De momento la Junta de Andalucía no se ha pronunciado sobre lo ocurrido con una buena parte de la población de ciervos y las causas de su muerte y se está a la espera de conocerse los resultados de los análisis de diverso tipos que se han realizado y los resultados de las necropsias practicadas a al menos tres animales encontrados muerto.

La Dirección del Parque Natural, si adelanta que los resultados deben de llegar en los próximos días, de hecho se esperaban estuvieran la semana pasada.

Aunque la dirección del Parque Natural no dio instrucciones para que los pastores dejaran de meter sus rebaños de ovejas en el parque, se corrió la voz de la muerte indiscriminada de ciervos y fueron los propios pastores los que decidieron no llevar a pastar a su ganado. La situación ya ha cambiado y los rebaños de ovejas y cabras están volviendo a subir en un año en el que hay mucho pasto en todo el Parque Natural de la Sierra de Baza y es ahora cuando se suscriben los contratos para su aprovechamiento.

Hipótesis

Entre las hipótesis que aventuran a dar desde Proyecto Sierra de Baza sobre las causas de la mortandad están los efectos de la sequía del pasado otoño-invierno, que condicionan la salud y vitalidad de estos animales y los dejan muy debilitados. Ese periodo de sequía seguido en marzo y abril de lluvias intensas y persistentes, una notable bajada de las temperaturas y fuertes nevadas ya en primavera, ha podido causar esas muertes, apuntan.

Es la primera vez que algo así ocurre en el Parque Natural de la Sierra de Baza, pero hay constancia de episodios similares en la Sierra de La Culebra, en Zamora, también en Álava o en el Parque Natural de los Los Alcornocales en Cádiz. Por ello se considera que tras aquellas muertes estaba la situación de estrés sufrida por estos animales, tras un cambio brusco en las condicionales ambientales.

Los cambios bruscos pueden provocar inmunodepresión, bajando las defensas del animal, lo que puede desencadenar algunos desequilibrios internos en los individuos afectados que terminen con su muerte, lo que fue interpretado como un proceso natural de selección, en el que la naturaleza estaba haciendo su trabajo, al sobrevivir los ejemplares más fuertes y mejor preparados.