Imagen de archivo de una feria de ganado en Baza y Huéscar. / J. U.

La viruela del ovino obliga al sacrificio de 1.117 ovejas, cabras y corderos

La situación en la comarca de Baza tiende a controlarse bajo una intensa vigilancia de los servicios veterinarios

JOSÉ UTRERA GARCÍA Baza

Tras la alarma desatada por la detección, el 22 de septiembre, de un foco de viruela del ganado ovino y caprino en una explotación ganadera de Benamaurel, la situación aparentemente está controlada, aunque los ganaderos siguen preocupados ante el temor a que aparezcan más casos.

Hasta el momento se han detectado tres focos dentro de la zona de vigilancia: el inicial en Benamaurel, con 314 ovejas y 11 cabras; una segunda explotación muy cercana a la primera, con 340 ovejas y 12 cabras, y un tercer foco en la vecina localidad de Cúllar con 170 ovejas y 20 cabras.

El 30 de septiembre también se sacrificaron 210 ovejas y 40 corderos de una cuarta ganadería localizada en Caniles, pero bajo circunstancias diferentes. Según su propietario, su ganado estaba sano, pero el sacrificio se ha realizado por precaución, porque hace unos meses se murieron 40 ovejas, y entonces se pensó que era por otra enfermedad, la pasteurelosis. Pero ahora al detectarse en la comarca la viruela del ganado ovino y caprino y ante las dudas generadas, los servicios veterinarios han decidido el sacrificio de los animales, para gran desconsuelo de su propietario que incluso ha publicado en las redes sociales un vídeo despidiéndose de una de sus ovejas.

Hasta el momento se han sacrificado 1.117 animales: 1.034 ovejas, 43 cabras y 40 corderos de pocas semanas. La cabaña ovina en la comarca de Baza es de entre 50.000 y 55.000 cabeza, según el censo del año 2021.

Una vez confirmado el foco mediante los análisis por PCR en el Laboratorio Central de Veterinaria (LCV) del MAPA en Algete (Madrid), laboratorio Nacional de Referencia, en cada una de las explotaciones se procedió de forma sucesiva a tomar las medidas establecidas. Entre ellas están el sacrificio de los animales, la eliminación de los cadáveres en planta de transformación, limpieza y desinfección oficial de la explotación, establecimiento de una zona de protección de 3 km y una de vigilancia de 10 km, con refuerzo de medidas de bioseguridad y vigilancia en las explotaciones, así como la aplicación de medidas de restricción de movimiento de animales y productos y la investigación epidemiológica para identificar el origen del virus, aún bajo estudio, así como los posibles contactos de riesgo que se hayan podido dar.

Los focos confirmados hasta ahora han sido comunicados a la Comisión Europea a través de ADIS, quien procedió a la aprobación inmediata de un reglamento ad hoc con la delimitación de la zona de protección y vigilancia alrededor de los nuevos focos declarados y las medidas de salvaguardia a adoptar. E instó al Ministerio de Agricultura y Pesca y a las comunidades autónomas afectadas a adoptar de inmediato las medidas necesarias para controlar y erradicar la enfermedad, con restricciones de movimientos que van hasta la tercera semana de este mes de octubre, siempre que no surjan nuevos focos.

Consecuencias serias

Tras detectarse esta enfermedad, que solo afecta al ganado ovino y caprino y que estaba erradicada en España desde el año 1968, las consecuencias son muy serias para el sector. Desde el primer momento se aseguró que la enfermedad no se trasmite a ninguna otra especie y tampoco a los humanos. El consumo de cordero está totalmente garantizado, solo hay una paralización en la zona de protección y de vigilancia. El resto de ganaderías pueden continuar con la venta en vivo y para sacrificio y posterior comercialización. En las comarcas de Baza y Huéscar, por prevención y a iniciativa de los propios ganaderos, no se están realizando movimientos de ganado en vivo.

Los alcaldes de Benamaurel y Cúllar han pedido ayudas para los ganaderos afectados. La Junta está asumiendo los costes del sacrificio y limpieza de las ganaderías, pero las indemnizaciones a percibir por animal sacrificado es solo de 35 euros.

Debió al movimiento de ganado desde la explotación donde se detectó el foco, la enfermedad se ha trasmitido a la provincia de Cuenca, donde ya se han sacrificado casi 14.000 animales.