Momento en el que los hermanos nuevos levantan la cruz de San Sebastián / JOSÉ UTRERA

Caniles vive por segundo año un atípico robo del Santo que ha vuelto a ser por sorteo

Los ladrones popularmente denominados hermanos nuevos de San Sebastián tendrán que organizar y pagar las fiestas del año 2023

JOSÉ UTRERA

La Villa de Caniles, ha vivido esta tarde el momento más esperado del año para todo canilero, el robo del Santo. Aunque esta vez y por segundo año consecutivo, debido a la pandemia de Covid no hubo tal robo y los nuevos ladrones, desde ahora Hermanos de San Sebastián, han sido elegidos por sortero.

10 grupos de amigos o familia habían presentaron su candidatura entregando un sobre cerrado en la parroquia. A las 5 de la tarde el cura párroco Rafa Tenorio, ha salido a la puerta de la iglesia acompañado de las Hermanas «viejas» de San Sebastián y ha procedido a sortear la simbólica cruz, y elegir a los Hermanos «nuevos», honor que ha recaído en la familia «Birrongo» a quienes de inmediato se les ha entregado la cruz y se han puesto a organizar la procesión. Delante van San Antonio, llevada por los Hermanos Viejos, y detrás cerrando el desfile procesional, San Sebastián portada por los Hermanos Nuevos, quienes deberán de organizar y costear las fiestas en honor a San Sebastián del próximo año 2023.

Cada 20 de enero, a las 5 de la tarde los vecinos de Caniles, de forma individual o por grupos, pugnan por robar el santo, para lograrlo hay que coger una cruz de bronce y levantarla sobre las cabezas de todos los cientos de personas congregadas en la plaza de la iglesia, gritando viva San Sebastián. La lucha por robar el Santo puede durar un instante o prolongarse durante un buen rato. Pues nadie quiere dar su brazo a torcer e impiden que la cruz pueda ser levantada. En la lucha por robar el Santo participan muchas personas y el contacto físico es imposible de impedir, motivo por el que desde el año pasado y debido al Covid, hay ladrones por sorteo.

Tradición

La leyenda recoge que a comienzos del Siglo XVII, se produjo en Caniles una epidemia de peste que azotó a sus habitantes, causando múltiples muertes y por lo tanto un brusco descenso poblacional de la villa. Los vecinos observaron que, dentro de las delimitaciones del barrio de San Sebastián se habían detectado menos casos de afectados por la epidemia. Y creían supusieron que ese fenómeno era debido a que, precisamente en ese barrio, se encontraba la imagen del Santo. La noticia fue difundida por el pueblo produciéndose disputas tras los cuales llegaron al acuerdo de la visita periódica del Santo por las casas del pueblo para asegurarse de que la imagen los protegía

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