Monolito inaugurado en el Barrio Los Nogales de Zújar en memoria de 5 vecinos muertos en los campos de exterminio nazis / IDEAL

Zújar realiza un emotivo homenaje a cinco vecinos muertos en los campos de exterminio nazi

Se cumplen 77 años de la liberación del campo de concentración de Mauthausen por las tropas aliadas

JOSÉ UTRERA ZÚJAR

Localidad de Zújar, aprovecha el 77 aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Mauthausen, para rendir un sencillo homenaje cinco vecinos que fueron deportados a distintos campos de exterminio nazi donde murieron. Desde ahora en el barrio de los Nogales, un monolito con sus nombres grabados en bronce y cinco arboles recordaran a los zujareños Agustín Hernández García, Francisco Ibáñez Cano, Benito Cano Espejo, Manuel Hernández Pérez y Fanso Montara, que murieron en los campos de exterminio de Mathausen, Gusen y Dachau.

Manuela Fernández Gómez, familiar de dos de los cinco zujareños homenajeados ha sido la persona que ha ejercido de coordinadora en la organización del acto en estrecha colaboración con el Ayuntamiento de Zújar, explica que todo empezó cuando Emilio Sánchez Medina descubrió que había un error en una de las cartas enviadas por Memoria Histórica, referente a la localidad donde se había registrado una de las víctimas, que además era familiar suyo; este viaje a la memoria lo continuó Antonio González González que investigó con rigor sobre el tema y publicó dos artículos en sendas revistas de las fiestas de moros y cristianos de Zújar; la de 2006 y la de 2007. «Gracias a esta investigación llegó la información de nuestros familiares a nuestros oídos». Indica Manuela.

José Fernández Ibáñez, prosiguió la labor haciendo todas las gestiones necesarias para que sus familiares, así como los compañeros y vecinos de Zújar, fallecidos tan atrozmente, pudieran ser registrados, por fin, como difuntos en su tierra. «Y ayer se pudo cerrar el círculo y las familias atesoramos un poco más de paz». Manifiesta Manuela Fernández.

Emotivo recuerdo

Durante el acto se plantaron cuatro nogales y un laurel y se descubrió un monolito en memoria de estos vecinos que habían estado olvidados y que ahora han visto rescatada su memoria. El acto contó con la participación de Carmen Fernández Gómez, profesora y familiar de las víctimas, Antonio Segovia Ganivet, profesor e investigador en el Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Granada, que narró cómo el marco de la memoria Democrática y de las Víctimas del Nazismo se configuró históricamente para que se entienda y recuerde la situación que sufrieron estos cinco zujareños. Juan Marín Hernández, escritor e investigador experto en los deportados españoles a los campos nazis, explicó los pasos y el sufrimiento que vivieron los homenajeados con datos precisos y contrastados por una exhaustiva y extensa revisión de documentación. José Fernández Ibáñez, poeta amateur y familiar, dio lectura a un emotivo poema dedicado a todos los zujareños deportados y María Cabeza Sánchez Hernández leyó una desgarradora carta que atravesó el alma e ilustró sobre la desazón que han sufrido las familias. Para finalizar Manuela Fernández Gómez, sobrina nieta de los de los homenajeados, ofreció los últimos ecos de las voces de los supervivientes a esta barbarie, con un resumen del juramento que hicieron los supervivientes tras la liberación del campo de Mathausen.

La coordinadora del acto y el alcalde de Zújar, Salvador Moreno, señalan que con este homenaje se pretende dar luz y reconocimiento al sufrimiento que padecieron estos 5 zujareños que son solo la punta del iceberg de los 7000 españoles que aproximadamente murieron a manos de los nazis en los campos de exterminio, sometidos a condiciones infrahumanas: A los hornos de gas a horribles experimentos médicos e innumerables, injustos y atroces sufrimientos que tuvieron que padecer y han permanecido ignorados y silenciados durante décadas.

Canto a la paz

«Hoy más que nunca nos hace falta dar voz al compromiso y la conciencia social con la que hablaban estas personas a pesar del terrible sufrimiento que padecieron y el injusto silencio y olvido al que han sido condenados durante muchos años. Es importante evocar la historia de estos vecinos que siendo tan jóvenes vieron truncadas sus vidas de esta terrible manera. Es fundamental recordar que detrás de estas cifras que parecen no decir nada hay historias hay vidas hay sueños frustrados, hay familiares... Que su muerte, sufrimiento y lucha por la libertad y la justicia nos sirva para recordar la historia y evitar que ésta se repita, que pongamos paz en nuestras casas, en nuestros trabajos, en nuestros vecindarios, en nuestras localidades y por fin la paz reine en el mundo». Finalizó diciendo Manuela Fernández Gómez.

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