Cieentos de ovejas en una explotación ganadera del norte de la provincia de Granada / ramón l. Pérez

Primera denuncia en Granada por sacar a pastar al ganado pese a la viruela ovina

La Junta de Andalucía ha contabilizado ya el sacrificio de casi tres mil cabezas de ovejas y cabras en la zona norte de la provincia

Carlos Morán
CARLOS MORÁN Granada

Un ganadero de la zona norte de la provincia de Granada ha sido denunciado por sacar a pastar a las ovejas pese a la viruela ovina, una enfermedad animal que tiene una temible capacidad de expansión. Según indicaron a IDEAL fuentes vecinales, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ha propuesto a la autoridad competente, en este caso la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta Andalucía, que sancione al presunto infractor por haber roto el confinamiento al que estaba sometido el rebaño para frenar la propagación del virus, que ha forzado a sacrificar cerca de tres mil cabezas de ganado y mantiene aisladas a 20.000 ovejas y cabras.

El objetivo de estas drásticas restricciones, a las que, por otra parte, obliga la legislación europea, no es otro que tratar de desterrar al letal patógeno de Granada y Andalucía.

Los técnicos y veterinarios de la Junta y las patrullas del Seprona tienen la misión de supervisar que las prohibiciones establecidas se respetan. En caso contrario, la eliminación de la epidemia puede complicarse y comprometer el futuro del sector ganadero en los municipios del norte de la provincia de Granada.

La viruela ovina y caprina, que se consideraba erradicada de España desde 1968, regresó el pasado mes de septiembre al confirmarse un brote de la enfermedad en una explotación con 314 ovejas y once cabras, del municipio granadino de Benamaurel, en la provincia de Granada. Era la primera vez que ocurría en medio siglo.

Diez kilómetros de radio de seguridad

Este mal, que está catalogado como de declaración obligada en la Unión Europea, tiende a extenderse a gran velocidad entre los rebaños. De ahí que se impongan soluciones radicales para poner coto a su transmisión. Lo animales contagiados deben ser sacrificados de acuerdo con protocolo pensado para evitar que se disemine el germen, lo que se acompaña con el confinamiento de miles de cabezas.

Los cadáveres tienen que ser quemados o enterrados y las granjas han de ser desinfectadas con premura.

Pese a todas las precauciones, la viruela ovina y caprina siguen avanzando en Granada. Hace unos días, el laboratorio nacional de referencia para esta enfermedad confirmó la detección del patógenos en dos explotaciones en la localidad de Benamaurel, que fue donde empezó todo.

El periodo de inmovilización del ganado, fijado en treinta días, comienza a correr a partir de la confirmación de cada último positivo y el radio de seguridad es de diez kilómetros

La Junta ha liberado ya una partida de medio millón de euros para ayudas a la alimentación que intentan compensar el gasto extraordinario que están soportando los ganaderos afectados por el confinamiento del ganado.