El músico bastetano Calio Alonso recibe la Cruz de la Orden de Isabel la Católica
Desde hace cinco años Alonso desarrolla un gran trabajo acercando la música y tradiciones de España y Costa Rica
JOSÉ UTRERA
BAZA
Martes, 17 de febrero 2026, 08:43
El músico bastetano Calio Alonso Ramos recibió hace unos días la Cruz de la Real Orden Isabel la Católica en un acto celebrado en la ... Embajada de España en Costa Rica, país en el que reside desde hace cinco años y donde ha desarrollado una intensa labor cultural y musical. La ceremonia reunió a representantes institucionales, artistas y amigos del homenajeado en un ambiente cercano y emotivo.
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La Real Orden de Isabela Católica es una distinción de España, instituida por el rey Fernando VII el 14 de marzo de 1815 con el nombre de Real y Americana Orden de Isabel la Católica, con el fin de «premiar la lealtad acrisolada y los méritos contraídos en favor de la prosperidad de aquellos territorios», entre los que se encuentra Costa Rica
El embajador de España en Costa Rica, Juan Ignacio Morro Villacián, fue el encargado de abrir el acto y destacar la trayectoria del músico granadino, subrayando el papel que ha desempeñado en el fortalecimiento de los lazos culturales entre ambos países desde su llegada. Recordó que Alonso se instaló en Costa Rica procedente de Granada, «tierra de músicos», y que en estos años ha llevado a cabo una labor profesional «magnífica», no solo como intérprete, sino también como promotor cultural.
Entre las iniciativas impulsadas por el bastetano, el embajador puso el acento en la creación y consolidación de la llamada «Temporada Española» de conciertos, que ya ha celebrado tres ediciones y prepara una cuarta. Este proyecto, explicó, ha ido más allá de una simple programación musical, convirtiéndose en una propuesta cultural integral que combina conciertos, clases magistrales, charlas y encuentros con artistas, contribuyendo al fortalecimiento del tejido musical local y a la colaboración con instituciones europeas. También destacó su participación en la producción del concierto de gala de la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea en el Teatro Salazar, junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica.
En conjunto, el embajador subrayó que los programas promovidos por Calio Alonso han facilitado el acceso a la cultura, generado oportunidades para artistas y servido de puente entre España y Costa Rica, razón por la que se solicitó en su momento esta distinción como reconocimiento a su dedicación y capacidad para unir talento y cooperación a través de la cultura.
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Visiblemente emocionado, Calio Alonso tomó la palabra para agradecer la distinción y compartir una intervención profundamente personal. Recordó que su llegada a Costa Rica, hace cinco años, fue casi un salto al vacío, «dejándose sorprender por la vida» sin saber lo que iba a encontrar. Hoy, dijo, ese camino se ha transformado en una aventura llena de amigos y proyectos que considera un auténtico tesoro.
En su discurso, dio especial importancia a las personas que han formado parte de ese recorrido, afirmando que lo construido en este tiempo ha sido, por encima de todo, «un ejercicio de sumar» y, sobre todo, «un trabajo desde el amor». Recalcó que esta condecoración la siente también como un reconocimiento colectivo a quienes han confiado en él y han compartido sueños y esfuerzos en el ámbito cultural.
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El músico agradeció el respaldo constante de la Embajada de España y de las instituciones con las que ha colaborado, destacando que su labor ha sido siempre la de un servidor al servicio de la cultura y de los demás. Tuvo también palabras de gratitud para su pareja, a quien atribuyó el impulso inicial para iniciar esta etapa en Costa Rica, y dedicó uno de los momentos más emotivos a su madre, presente en el acto tras viajar desde España. «Gracias por dejarme ser y por confiar siempre en mí», expresó, reconociendo el apoyo familiar como uno de los pilares de su trayectoria.
La ceremonia concluyó con un concierto de piano a cargo del propio Calio Alonso, que comenzó con la interpretación de «Granada», de Isaac Albéniz, una pieza elegida como homenaje a sus raíces y a aquellos primeros recuerdos musicales que, según relató, comenzaron en el balcón de su casa en Baza cuando era niño. Un cierre simbólico para un reconocimiento que pone en valor su labor como músico y como embajador cultural entre España y Costa Rica.
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