María y su hijo posan junto a una parte de las ovejas que tienen / José Utrera

Una familia de Castril busca desesperadamente donde pasar el invierno con sus 600 ovejas

Antonio Alarcón García y María Franco Galera son un matrimonio de ganaderos que llevan 40 años de trashumancia

José Utrera García
JOSÉ UTRERA GARCÍA Baza

Antonio Alarcón García y María Franco Galera, son un matrimonio de ganaderos que llevan 40 años de trashumancia. Cada mes de diciembre emprenden el camino desde Fátima, en el municipio de Castril de la Peña, para recorrer los 200 kilómetros que hay hasta la zona de la Carolina, en Jaén, para pasar el invierno; tardan 7 días en realizar el recorrido. Son 6 meses de un duro trabajo, lejos de los hijos y nietos. Pero este año no tienen donde llevar las 600 ovejas de ganado segureño que poseen.

El propietario de los terrenos, donde han estado los últimos diez años, les comunicó que no les arrendaba por más tiempo ese suelo. Cuando se despidieron en el mes de mayo, nada hacía presagiar lo que ha ocurrido ahora, quedarse sin un lugar donde llevar el rebaño, unos terrenos situados en la comarca de la Carolina en Jaén por el que pagaban 12.000 euros por los seis meses. María Franco destaca que era caro el alquiler, «pero teníamos casa, agua y luz, así como algunas cosas indispensables para el ganado. Tras esta comunicación nos ha hecho polvo, tenemos un grave problema que no sabemos cómo vamos a solucionar. Estamos buscando pero no encontramos un lugar donde llevar el ganado para pasar el invierno». La excusa es que «hay sitio para 500 ovejas y no para 600». Aunque la realidad «es que seguramente ha alquilado este terreno a otra persona».

María Franco precisa que cada vez es más difícil continuar con la trashumancia, que no es un capricho, es una necesidad para poder mantener al ganado. «Aquí en Castril no podemos quedarnos, porque lo normal es que durante el invierno nieve y las ovejas no podemos dejarlas con este clima, hay que llevarlas a zonas más templadas. Estamos buscando, en Jaén y en Córdoba, pero no encontramos ningún sitio».

Un clima más benigno

Los ganaderos necesitan una finca con vivienda para pasar el invierno, pero también ciertas condiciones para el ganado: un cercado y una paridera, es lo básico. María insiste en que quedarse en Castril es muy comprometido para el ganado, que de mayo a diciembre está en la sierra, concretamente, en la zona de Suerte Somera. «Mi marido se va todos los días a las 6 de la mañana y regresa al anochecer, es un trabajo muy duro, pero además de ser nuestro medio de vida, nos gusta».

Para esta ganadera, la trashumancia está decayendo año tras año, «si no nos ayudan se va a perder; en la provincia de Jaén, la Diputación da una subvención a los trashumantes de 6.000 euros a cada ganadero. «En Granada no existen este tipo de ayudas, y además surgen dificultades como no encontrar un lugar para invernar».

Pese a todo, este matrimonio no pierde la esperanza. Antonio Alarcón, con 64 años, posiblemente se jubile a finales de año; pero María, con 59 años de edad, quiere seguir porque le gusta el ganado y sobre todo, porque quiere ayudar a su hijo Antonio, que con 36 años, le gusta ser ganadero y se quiere quedar con el ganado de los padres y seguir la tradición familiar.

Que en el año 2021 un joven quiera ser ganadero es toda una hazaña, cuando además cada vez hay más inconvenientes.

Tres hijos

El matrimonio tiene tres hijos, de 39, 26 y 29 años. Su hija Rosa María, casada y con dos hijos, también es ganadera, pero no realiza la trashumancia. Ella y su marido tienen tierras, animales y viven en la misma calle que los padres, en Fátima, un lugar eminentemente ganadero. Otras cuatro familias de este anejo castrileño y otra más de Campo Cebas practican la trashumancia, todos en la provincia de Jaén, reuniendo unas 3.000 ovejas de la raza segureña. Uno de ellos también tiene unas 40 o 50 vacas. Todos tienen ya lista la documentación y guías necesarias para realizar la trashumancia que expiden en la OCA –Oficina Comarcal Agraria– de Huéscar y que tienen que entregar en la oficina agraria del lugar en el que pasen el invierno. Todos, menos Antonio y María, que aún no saben si van a poder encontrar un lugar adonde llevar su ganado.

El libro blanco de la trashumancia, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, dice que la trashumancia hoy «lejos de ser una reliquia histórica, constituye un patrimonio activo de gran potencia para el conjunto de la ciudadanía, también la urbana, que precisa inevitablemente de un territorio rural que funcione. La sociedad lo sabe, y demanda en consecuencia apoyar la trashumancia». Apoyo que no acaba de verse al menos para gran parte de los ganaderos.

La fotógrafa pide ayuda

La fotógrafa Susana Girón, nada más enterarse de la situación de Antonio Alarcón y María Franco, ha utilizado sus redes sociales para pedir ayuda y poder encontrar terrenos donde estos ganaderos puedan invernar con sus ovejas.

«Los que me conocéis y seguís mi trabajo, sabéis que desde hace 6 años documento la vida de una de las últimas familias de trashumantes de España. Una familia a la que adoro con todo mi corazón. Recurrimos a Facebook por si alguien puede ayudarnos: aportando información o difundiéndola simplemente».

«Antonio Alarcón y María Franco son una familia de ganaderos trashumantes. Hace unos días, el dueño del terreno de La Carolina, sin previo aviso, les ha comunicado que no les renovará el contrato para arrendar los pastos de su finca este año, por lo que a un mes escaso del comienzo de las migraciones trashumantes no disponen de ningún terreno donde pasar el invierno con su rebaño. Por favor, si podéis compartir esta información o si alguien conoce algún terreno, finca o similar que pudiera estar disponible de Diciembre 2021 a Mayo 2022 para un rebaño de unas 600 ovejas, preferiblemente en las provincias de Córdoba o Jaén, que se ponga en contacto con la familia Alarcón o conmigo» , reza el comunicado publicado por esta fotógrafa en Facebook.

La fotógrafa Susana Girón documenta en su libro '90 varas' la vida de este matrimonio dedicado a la trashumancia

Susana Girón es la autora de '90 varas', su segundo libro, en el que ha documentado la historia de una de las últimas familias andaluzas que continúan dedicándose al pastoreo trashumante, Antonio Alarcón y María Franco.

La fotógrafa granadina de Huéscar, autora de conocidos trabajos documentales como 'El último Rey de América' y 'Legados', tiene publicada la historia de una familia de pastores nómadas de la comarca de Huéscar con fotografías tomadas por la autora durante las migraciones de ganado desde 2015 a 2018. En este periodo recorrió 6 veces a pie junto a ellos y su rebaño, de más de 600 ovejas, los casi 200 kilómetros que separan las Sierras de Castril y Sierra Morena.

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