JOSÉ UTRERA
HUÉSCAR
Martes, 31 de agosto 2021, 19:07
Descubiertas hace 106 años, las pinturas rupestres de la Piedra del Letrero, tienen una antigüedad estimada entre 5.000 y 6.5000 años y desde hace unas semanas se pueden visitar todos los domingos entre las 11 y las 13 horas.
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El ayuntamiento de Huéscar ha invertido 80.000 euros para intervenir en el abrigo natural que acoge las pinturas y su entorno más inmediato, lo que ha posibilitado su apertura al público. La actuación realizada en este lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ha posibilitado arreglar el acceso a las pinturas rupestres y la rampa de subida, colocación de paneles explicativos y de interpretación, así como la adecuación de aparcamiento y limpieza del entorno, para que pueda ser visitado.
Hace años la Junta de Andalucía concedió una subvención al Ayuntamiento de Huéscar para proteger el entorno de la Piedra del Letrero con una gran valla metálica con el objetivo de evitar el deterioro de las pinturas, pues había quien incluso hacia hogueras junto a las pinturas. Otra costumbre muy habitual era rociar con agua las pinturas para verlas mejor gracias al contraste que hacía.
La concejal de Cultura del Ayuntamiento de Huéscar, Alicia Rodriguez, señala la inversión realizada ha posibilitado instalar en el Convento de San Francisco, un Centro de Interpretación de estas pinturas, mediante una reproducción física de la cueva, formando parte del ambicioso proyecto general de musealización de dicho convento, que consiste en la reproducción y exposición cronológica del patrimonio oscense, desde los tiempo más antiguos a los actuales. Antes de acudir a la Piedra del Letrero, es recomendable visitar primero el Centro de Interpretación.
La Piedra del Letrero está situada a 13 kilómetros de Huéscar en dirección a la Ermita de las Santa Patronas y su accede por la carretera de las Santas que ha sido recientemente reasfaltada. Cada año durante la Romería de las Santas, es tradición parar a la altura de la Piedra del Letrero para desayunar un típico y reconfortante desayuno oscense, antes de seguir camino hacia las inmediaciones de la ermita del monte para hacer entrega de las Santas a los vecinos de La Puebla de Don Fadrique.
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Alicia Rodriguez, precisa que las pinturas de la Piedra del Letrero pertenecen a la corriente del Arte Rupestre Esquemático, con fechas que van desde el Neolítico Antiguo hasta la Edad de Bronce, con una antigüedad que ronda entre los 5.000 y los 6.500 años. Las Comunidades de esa época, el Neolítico, formaron pequeños poblados fijos, en las que practicaban técnicas de trabajos colectivos basados principalmente en tareas agrícolas y ganaderas. «Este arte esquemático se caracteriza por pinturas realizadas intencionadamente, con unos pocos trazos sencillos, que resumen a lo máximo la figura a representar, pero con una compleja carga simbólica y que ofrece posibilidad de imaginar e interpretar».
El abrigo se encuentra en un lugar de paso, donde todas las paredes se encuentran decoradas con pinturas. Se pueden apreciar con precisión cuatro grandes grupos, con tres temáticas principales, representaciones humanas, de animales y de signos, quedando reservada la cúspide del yacimiento para la representación del sol, que es quien preside toda la escena.
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Las pinturas que representan árboles, caballos, humanos, además del sol, están realizadas con pinceles, muñequillas o los propios dedos de los artistas, que se mojaban en pigmento y se aplicaban directamente en la pared. El material empleado para estas representaciones es el óxido de hierro, que da ese característico color rojizo. Este material era recogido en las inmediaciones del lugar.
Las pinturas rupestres de la Piedra del Letrero forman parte de las pinturas del Arco Mediterráneo, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Las pinturas fueron descubiertas en el 1915, por el velezano, Federico de Motos. Miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia y uno de los pioneros de la arqueología en España. Humanista, ilustrado, arqueólogo, pintor y farmacéutico de profesión. Posteriormente las pinturas fuer estudiadas por Henri Breuil, sacerdote y arqueólogo francés, reconocido como uno de los más brillantes investigadores del arte del Cuaternario.
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