El rebaño de mil ovejas de los Vizcaíno en Castilléjar vuelve a salir a pastar, después de 72 días de confinamiento por motivos de seguridad. / ramón l. pérez

El sacrificio de los ganaderos logra atajar la viruela ovina en un «tiempo récord» en Granada

Mientras las restricciones siguen en Cuenca, Baza y Huéscar pasan página gracias a los confinamientos pero el virus deja una terrible factura económica y emocional

Mercedes Navarrete
MERCEDES NAVARRETE Granada

Después de 121 días, los ganaderos de las comarcas de Baza y Huéscar han despertado de la pesadilla de la viruela ovina, que les deja unas secuelas terribles en el plano económico y emocional. Fue el pasado 19 de septiembre cuando la aparición de un brote de viruela ovina y caprina (VOC), una enfermedad viral que llevaba erradicada en España desde 1968, desencadenaba la paralización y una auténtica catástrofe económica en el sector ganadero.

Tras cuatro meses de duras medidas de seguridad y vigilancia para frenar el virus, altamente contagioso entre los animales, la Junta levantaba las restricciones este pasado 17 de enero, salvo en una pequeña área de la zona cero, Benamaurel.

Atrás queda el sacrificio de 4.345 cabezas de ovino y caprino que ha supuesto la ruina de trece explotaciones y la sangría económica que han sufrido otros 210 ganaderos, que han tenido que soportar los altos costes de la alimentación del ganado encerrado durante meses por la prohibición de pastar.

Al hacer balance, el director general de Producción Agrícola y Ganadera de la Junta, Manuel Gómez Galera, asumía esta semana que las medidas de gestión del brote han implicado «decisiones difíciles» y anunciaba que las indemnizaciones están en marcha. Se están tramitando pagos de 219.000 euros por los sacrificios y más 92.000 euros de ayudas por los gastos de eliminación de cadáveres. Además se concederán de oficio subvenciones a las explotaciones que han soportado los gastos extraordinarios de alimentación.

Las ayudas

«El presupuesto de las ayudas es de 700.000 euros cuando calculamos que en estos meses los ganaderos han tenido más de millón y medio de euros de gastos por la alimentación del ganado inmovilizado», explica el presidente de la Asociación de Defensa Sanitaria Ganadera, José Antonio Puntas.

La organización está batallando para que las administraciones amplíen las ayudas y lo hace apelando a la autoridad moral de quienes «han hecho las cosas bien», a costa de su sacrificio y ruina económica. Según Puntas, los expertos en seguridad y control veterinario de la Junta han destacado que la epidemia en el Norte de Granada se ha superado «en tiempo récord» por lo que ahora queda esperar que las compensaciones sean «suficientes».

«Si conseguimos evitar los rebrotes y que las ayudas que se han anunciado para febrero sean ágiles y justas yo me doy con un canto en los dientes porque en septiembre vimos peligrar la forma de vida de las comarcas enteras», resume Puntas. Y es que la ruina económica la han sufrido de forma directa estos 223 ganaderos pero todos los demás –780 entre Baza y Huéscar– han vivido cuatro meses con el miedo en el cuerpo. Aún lo tienen ante posibles rebrotes.

«La situación nacional está mal también», recuerda. El brote saltó desde Granada a puntos como Cuenca, donde llevan ya más de 30.000 animales sacrificados y en estos momentos se mantienen las restricciones de seguridad, según informa la consejería de Agricultura de Castilla La Mancha.

«El director general de Sanidad Animal del Ministerio de Agricultura, Valentín Almansa, ha felicitado a Granada por lo bien que se ha hecho, a pesar de no ser ganaderos con estructuras tan profesionalizadas como las de la dehesa donde son auténticas industrias», alega Puntas.

«Modélicos»

«El 99% de los ganaderos afectados» se han comportado de forma modélica. Ni en el bar se han juntado por si llevaban algo en la ropa. También los servicios veterinarios locales, la asociación de defensa sanitaria y los ayuntamientos han dado el do de pecho para ayudar a los ganaderos, subraya Puntas.

Los efectos colaterales se siguen sufriendo –los precios siguen hundidos– y pasará mucho tiempo para que la comarca logre pasar página. «Pero podremos decir que en Granada todos sumamos y fuimos solidarios para frenar el virus en tiempo récord», insiste Puntas. En países como Turquía o Grecia que han sufrido brotes similares de VOC la situación se ha tardado en controlar hasta dos años.