El Martinico llegando a una casa a recoger los deseos de una niña. / Alex Pérez

Benamaurel vuelve a recibir al 'Martinico'

El duende de la Navidad recoge los deseos de los niños y niñas de la localidad.

JOSÉ UTRERA BENAMAUREL

Benamaurel potencia los mejores valores personales y colectivos con motivo de la Navidad y recupera el popular Martinico, un 'duende' vivo durante siglos en el imaginario local encargado de recoger los deseos de los niños y niñas de la localidad cada 28 de diciembre.

Por quinto año consecutivo, el 'Martinico', un duende-niño travieso y ruidoso pero simpático, se hará visible el 28 de diciembre y saldrá a las calles de este pueblo del norte de la provincia de Granada para recoger los mejores deseos de los niños y elegir con cuál de ellos o de ellas pasará el siguiente año.

Los más inocentes, los habitantes de Benamaurel con mejores intenciones, reconocerán al 'Martinico' gracias a que lleva siempre puesto un gorro de lana multicolor que, siglos después de que él lo portara, inspiró al popular Wally. Además, lleva siempre un saco repleto de los dulces navideños que llevan su nombre para repartirlos.

La tradición volverá a repetirse este 28 de diciembre. Los niños y niñas de Benamaurel que quieran que Martinico pase por su casa deberán escribir una carta con las mejores intenciones personales y colectivas para el nuevo año. Martinico se hará visible mañana 28 de diciembre, el Día de los Inocentes. Pasará por las casas de los niños y niñas participantes y recogerá las cartas que deberán disponerse en un lugar visible de la puerta.

El requisito es que Martinico no se asuste con los moradores de cada vivienda, por lo que toda la familia deberá esperarlo pero dentro y oculta, podrá verlo, pero el Martinico no debe verlos a ellos.

La organización anima a todos a participar y a los niños y niñas benamaurelenses, y no tan niños, y aconseja dejarse llevar por la imaginación y los buenos sentimientos. La mejor carta será recompensada con el muñeco que recuerda a Martinico y que vivirá un año en una casa del pueblo, como lo ha hecho este año en la de Ismael Martínez.

Como cuenta la tradición local, Martinico, 'un auténtico trasto', es un duende travieso pero 'hizo buenas migas' con Nina, una mujer mayor que vivía sola y que entendió perfectamente que las molestias que generaba solo estaban motivadas por su deseo de jugar. Como Nina ya no está, Martinico decide hacerse presente cada Navidad para elegir el hogar donde vivir. Y lo hace escogiendo al niño o niña que haya escrito la carta con los mejores deseos para el nuevo año.

La tradición promete alegría permanente en el hogar donde viva Martinico, el duende de la Navidad de Benamaurel en un año en el que la COVID ha sido y es la preocupación de todos. Es por eso que esta actividad se podrá realizar como años anteriores, ya que guarda todas las medidas de seguridad, pues los participantes no tienen contacto directo con este singular personaje.