Baza aprueba un presupuesto de 33,3 millones sin consenso político
Las cuentas municipales salen adelante gracias a la abstención de Compromiso por Baza y el rechazo del resto de la oposición, que critica la falta de planificación y diálogo del equipo de gobierno
JOSÉ UTRERA
BAZA
Lunes, 27 de abril 2026, 20:27
El Ayuntamiento de Baza ha aprobado el Presupuesto General para 2026, que asciende a 33.377 euros, en un pleno extraordinario caracterizado por la falta ... de consenso político y las críticas generalizadas de la oposición. Las cuentas salieron adelante con mayoría simple gracias al respaldo del equipo de gobierno del Partido Popular y del concejal no adscrito, así como a la abstención de Compromiso por Baza, cuyo posicionamiento resultó determinante para desbloquear la votación.
El documento presupuestario incluye, además de las cuentas municipales, las de la empresa pública de vivienda Emuviba, con 723.403 euros, y la Fundación Hospital de Santiago, con 39.000 euros. En conjunto, el presupuesto experimenta un incremento de aproximadamente 1,1 millones de euros respecto al ejercicio anterior, sin contemplar subidas de impuestos ni tasas, una línea que el gobierno local asegura mantener desde el inicio de la legislatura.
Uno de los aspectos destacados es la previsión de 5,5 millones de euros destinados a inversiones, distribuidos en un total de 69 actuaciones en diferentes ámbitos de la ciudad. Entre ellas figuran proyectos como la rehabilitación de la Plaza Al Andalus, la regeneración urbana, la adquisición de inmuebles, la mejora de viviendas en el centro histórico o la transformación digital de la administración local. También se contemplan partidas para infraestructuras deportivas, como la construcción de un segundo pabellón o la renovación del césped artificial del polideportivo, así como iniciativas vinculadas a la transición medioambiental, que superan los 1,4 millones de euros.
En cuanto a la estructura del gasto, el presupuesto reserva cerca de 10 millones de euros para personal, unos 14 millones para bienes corrientes y servicios, y más de 900.000 euros para la amortización de deuda. En el apartado de ingresos, destacan los 15,9 millones procedentes de transferencias, de otras administraciones lo que refleja la importancia de la financiación externa en el equilibrio de las cuentas municipales.
El equipo de gobierno defendió el presupuesto como una herramienta clave para consolidar servicios, reforzar la inversión y garantizar la estabilidad económica del Ayuntamiento. El concejal de Economía y Hacienda subrayó que el incremento de los ingresos responde, en parte, al crecimiento de la actividad económica y a los proyectos energéticos previstos en el municipio, al tiempo que destacó la sostenibilidad de la deuda y la reducción del gasto financiero.
No habrá más apoyo
Sin embargo, el debate plenario evidenció un amplio desacuerdo político. La portavoz de Compromiso por Baza, Lidia Sánchez cuya abstención resultó decisiva, mantuvo una postura crítica con el documento, al que calificó de «continuista» y carente de un proyecto claro de ciudad. Denunció la falta de diálogo previo con la oposición y cuestionó la gestión económica del equipo de gobierno, señalando el uso reiterado de modificaciones de crédito y el elevado remanente acumulado como indicadores de una escasa ejecución presupuestaria.
Pese a estas críticas, su grupo optó por la abstención para evitar ser señalado como responsable de un eventual bloqueo institucional, aunque advirtió que no respaldará futuras modificaciones presupuestarias que, a su juicio, puedan servir para corregir deficiencias de planificación.
El concejal no adscrito, Rafa Azor por su parte, apoyó la tramitación del presupuesto, aunque alertó de las dificultades para ejecutar todas las inversiones previstas, dado que su aprobación se produce con el ejercicio ya avanzado. En este sentido, apuntó que el Ayuntamiento dispone de un margen limitado —apenas ocho meses— para desarrollar las actuaciones contempladas, lo que podría afectar a su grado de cumplimiento.
Asimismo, planteó la necesidad de reorientar algunas inversiones hacia proyectos con mayor capacidad de generar retorno económico, especialmente en ámbitos como el urbanismo, el turismo o la producción energética, y abogó por una planificación estratégica a largo plazo.
Desde Izquierda Unida, el portavoz expresó su rechazo al presupuesto, criticando tanto el retraso en su presentación como la distribución de determinadas partidas. Señaló deficiencias en áreas como el mantenimiento urbano, la vivienda o la inversión en espacios públicos, con especial mención a barrios concretos que, a su juicio, no reciben la atención necesaria. También cuestionó la gestión de servicios externalizados y consideró que algunas inversiones no responden a las prioridades reales del municipio.
El PSOE, por su parte, centró sus críticas en el apartado de ingresos, argumentando que el aumento presupuestario se debe principalmente a factores externos, como las transferencias estatales o los ingresos derivados de instalaciones energéticas, más que a una mejora en la gestión municipal. El grupo socialista también lamentó la falta de participación en la elaboración del documento y reclamó políticas estructurales, especialmente en materia de vivienda.
Entre sus propuestas, destacó la necesidad de desarrollar un plan integral que permita ampliar el parque de vivienda pública, así como impulsar medidas de apoyo al sector agrícola, mejorar las infraestructuras frente a riesgos climáticos y avanzar en el ámbito del transporte.
El resultado de la votación dejó un escenario político fragmentado, con el presupuesto aprobado sin el respaldo explícito de la oposición y con un clima de desconfianza hacia el equipo de gobierno. La abstención de Compromiso por Baza, aunque facilitó la aprobación, estuvo acompañada de un mensaje de advertencia sobre la gestión futura de las cuentas.
Tras su aprobación inicial, el presupuesto entra ahora en fase de exposición pública durante un plazo de quince días, periodo en el que podrán presentarse alegaciones antes de su aprobación definitiva. El principal reto para el Ayuntamiento será ejecutar las inversiones previstas en un tiempo limitado y en un contexto político marcado por la falta de acuerdos, lo que podría dificultar la adopción de decisiones clave a lo largo del ejercicio.
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