Un cementerio de Granada lleva años con cadáveres a la vista

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Vista parcial de un rincón del cementerio de Benamaurel, en completa ruina. / José Utrera García

  • Un grupo de vecinos de Benamaurel ha denunciado que el recinto lleva abandonado hace más de 50 años

El Ayuntamiento de Benamaurel está dispuesto a acometer obras en los nichos en mal estado del antiguo cementerio y tapar o arreglar las zonas derruidas que han dejado a la vista numerosos cadáveres, restos óseos o momificados.

La situación no es nueva y hace tres años el Ayuntamiento ejecutó obras de mejora y limpieza, pero ni antes ni ahora tocó en varias sepulturas o panteones que se encuentran abandonados y en ruina.

El alcalde de Benamaurel, Francisco Torregrosa, ha indicado a IDEAL que el Consistorio no ha podido actuar en los propios enterramientos (nichos, fosas o panteones) porque son propiedades privadas que no están desafectadas ni expropiadas, y no existe forma de identificar la gran mayoría de los enterramientos. No obstante, el Ayuntamiento está buscando la fórmula legal que le posibilite invertir dinero público en el arreglo de estas propiedades privadas totalmente abandonadas. El estado de algunos nichos y panteones es de hundimiento total o parcial, dejando a la vista los cadáveres.

El alcalde destaca que en los últimos años el Ayuntamiento de Benamaurel tiene la determinación de recuperar la dignidad de un espacio de sumo interés etnográfico, histórico y cultural para el municipio. Para ello, se han hecho ya numerosas inversiones para recuperar este espacio, como ha sido la rehabilitación de las cuevas anexas, donde estaba la capilla y la sala de autopsias, convertidas en centro de interpretación y usos múltiples. Además, se han rehabilitado gran parte de los espacios públicos del propio cementerio, como las tapias y los recorridos interiores. También se ha desarrollado una labor documental para inventariar las lápidas que aún se conservan, haciendo una exposición permanente dentro del centro de interpretación.

Francisco Torregrosa, precisa que el cementerio antiguo de Benamaurel se dejó de utilizar a mediados del siglo XX, cuando se construyó un nuevo cementerio en otra ubicación. Desde entonces, el cementerio antiguo se abandonó totalmente, lo que hizo que se deteriorara rápidamente y que muchos enterramientos sufrieran daños que dejaban a la vista restos humanos, algo que se arrastra desde los años 70 del siglo pasado.

El alcalde asegura que no existen en el camposanto fosas de represaliados en la guerra que no estén identificadas, ni restos a la vista que tengan que ver con la Guerra Civil. Insiste que en cuanto el Ayuntamiento de Benamaurel tenga la seguridad jurídica para actuar sobre los enterramientos, se hará cargo de adecentar todos aquellos elementos que dejan ver restos humanos, e incluso sobre elementos que estén en peligro de derrumbe.

Cuando hace tres años se acometieron obras y limpieza del recinto se pudo constatar que a solo dos tumbas se les sigue realizando, por parte de las familias, labores de mantenimiento y limpieza y cada año se pintan con cal blanca.

Con un candado

Recientemente a uno de panteones mejor conservados se le ha puesto un candado para evitar que continuará abierto. Se trata de un panteón de la familia Burgos, quizás la más poderosa en otros tiempos de la localidad, donde entre otros descansan los restos mortales de Amancia Burgos Martínez, la persona que en su día donó al pueblo los terrenos donde se construyó el colegio que lleva su nombre y que falleció el 12 de junio de 1953. En el mismo panteón reposan los restos de su familia, asesinada por un grupo anarquista durante la Guerra Civil.

El alcalde de Benamaurel cree que en el abandono del cementerio también influye la gran emigración que hubo en Benamaurel a partir de los años 50. Aquellos años el censo de población era de unos 5.000 vecinos y con el éxodo de los años 50, 60 y 70 la población quedo reducida a la mitad. Familias enteras abandonaron su tierra y con el paso de los años, también a sus difuntos.