Nuevas excavaciones en Baza descubren restos y fósiles de animales gigantes

Dos de los especialistas del equipo arqueológico trabajan en la extracción de la mandíbula de rinoceronte hallada en Baza 1. / José Utrera García

El equipo investigador también ha encontrado fósiles que van a posibilitar conocer también la flora de hace 4,5 millones de años

JOSÉ UTRERA GARCÍABaza

La tercera campaña de excavaciones en el yacimiento paleontológico Baza 1 está siendo muy fructífera en todos los sentidos, pues además de los importantes hallazgos de fauna y ahora también de flora, se están realizando trabajos para dimensionar el yacimiento y ampliando registros. Tal y como el equipo investigador había pronosticado, conforme se avanza en la excavación a nivel fosilícelo los huesos se encuentran en mejores condiciones, al no estar ya atacados por las raíces y a mayor profundidad los fósiles están en mejor estado. «Estamos haciendo una excavación en extensión para saber cómo están distribuidos los restos paleontológicos en superficie, más adelante iremos sacando las piezas que correspondan, pero ahora queremos saber cómo están y quedaron enterrados. Hemos encontrado nuevos fósiles especialmente de grandes mamíferos, sobre todo de grandes mastodontes, mamut anancus y borsoni. También se han encontrado una mandíbula muy completa de rinoceronte, subadulto que estaba cambiando los dientes y aún conserva un diente de leche», explicó el director arqueológio de las excavaciones, Bienvenido Martínez-Navarro.

El arqueólogo confirmó también que han tenido la suerte de localizar plantas fósiles, lo que va a ayudar a conocer el ecosistema que había en la zona hace 4,5 millones de años. El plioceno es un momento de máximo climático, hacía mucho más calor que ahora y había mucha más humedad, y la climatología debía de parecerse al clima tropical. «Creemos que vamos a poder conocer con mayor fidelidad, con los datos de la fauna y sobre todo las plantas, vamos a saber cómo eran los biotopos», detalló.

También han avanzado mucho en la geología, el nivel en el que ahora están, un nivel de despegue a causa de uno o varios terremotos, por lo que los fósiles están muy fracturados a causa de la actividad sísmica. «Vamos avanzando bastante y construyendo el cuerpo científico del yacimiento y cada campaña aporta nuevos resultados. Esperamos aumentar la lista faunística con la aparición de nuevas especies aún no localizadas», añadió.

Una contribución muy importante de la campaña de excavaciones de este año es que se va a poder comenzar a construir la lista de la flora que había. Hasta ahora no la habían detectado bien. «Este año hemos encontrado restos de carbón vegetal, algunos auténticos trozos de troncos de los que esperamos poder localizar restos de polen», detalló Martínez-Navarro.

Con las evidencias que ya existen, Baza 1 es el mejor ejemplo en Europa para estudiar el Plioceno Inferior, un periodo del que existía poca información hasta ahora y gracias al yacimiento bastetano, al borde de los fue un lago, que debió llegar hasta las estribaciones de la Sierra de Baza, los científicos están obteniendo mucha e importante información. Quizás ha llegado el momento de organizarse de otra manera y sobre todo buscar financiación para acometer metas más amplias y ambiciosas en base al potencial que parece tener el yacimiento Baza 1.

Reputados especialistas

El equipo científico que está interviniendo en el yacimiento de Baza 1 está compuesto por un equipo multidisciplinar de contrastada calidad. La dirección del proyecto está a cargo del bastetano Sergio Ros-Montoya, profesor en la Universidad de Málaga, paleontólogo especialista en elefantes fósiles; Javier Luengo, doctorando en Paleontología adscrito al IPHES de Tarragona, contratado en la Universidad de Sevilla, y el director arqueológico del proyecto. Bienvenido Martínez-Navarro, profesor de investigación ICREA, adscrito al Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social-IPHES, y a la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, paleontólogo.

El equipo científico lo integran María Patrocinio Espigares, especialista en tafonomía, que es la ciencia que estudia la génesis y formación de los yacimientos; Tsegai Medin, eritreo especialista en cerdos y úrsidos fósiles, becario postdoctoral de las Fundaciones Palarq y Atapuerca, adscrito al IPHES y al Museo Nacional de Eritrea; Karina Vanessa Chichkoyán, argentina, especialista en la extinción de la megafauna cuaternaria, adscrita al IPHES; Antonio Guerra-Merchán, profesor Titular en la Universidad de Málaga, geólogo especialista en estratigrafía, que lleva trabajando en la cuenca desde hace más de 30 años; José Manuel García-Aguilar, profesor adscrito a la Universidad de Málaga, geólogo especialista en estratigrafía, que lleva trabajando en la cuenca desde hace tres décadas; Francisco Pérez-Benítez, cirujano granadino aficionado a la paleontología; Ainoa Rodríguez-Rueda, restauradora titulada especialista en restos paleontológicos; y David Helguera, restaurador titulado.

Junto a los a los científicos están participando en la excavación diversos estudiantes de máster y grado de las universidades de Granada, Málaga, Sevilla y Barcelona, incluida una estudiante de Baza, Ana Vélez. Además trabajan en el equipo otros especialistas en cuestiones paleoecológicas, como el profesor Paul Palmqvist, catedrático de paleontología en la Universidad de Málaga, y en paleontología de micromamíferos (especialmente roedores), como el profesor Pedro Piñero, adscrito al IPHES.

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