Lucía Ibáñez e Isabel Gómez ganan el concurso de micro relatos contra la violencia de género

Lucía Ibáñez e Isabel Gómez ganan el concurso de micro relatos contra la violencia de género
  • Se leerán en el próximo pleno como medida para recordar a las mujeres fallecidas

Las estudiantes de bachillerato Lucía Ibáñez e Isabel Gómez, ambas bastetanas, han sido las ganadoras del primer concurso de micro relatos contra la violencia de género. La iniciativa promovida por el Ayuntamiento de Baza ha contado con una treintena de participantes que han demostrado su concienciación en materia de género y repulsa hacia la violencia ejercida contra las mujeres.

El alcalde de Baza, Pedro Fernández, les ha propuesto que lean sus relatos el próximo pleno, que se celebrará el día 29, como gesto para recordar a las mujeres fallecidas en lo que va de año y mostrar apoyo y solidaridad con las víctimas.

Lucía Ibáñez Muñoz ha sido la ganadora por su relato ‘Amanece’ en la modalidad de 12 a 20 años, nació en 1998 y es estudiante de segundo de bachillerato. Isabel Gómez ha sido la ganadora en la modalidad de mayor de 20 años con su relato ‘Un ejemplo a seguir’.

Ambas han recibido un libro electrónico y el agradecimiento del Ayuntamiento por su implicación en las actividades preventivas y de concienciación contra la violencia que organiza el consistorio.

Amanece

Desde la cama amanece un nuevo día, promete ser claro y con un cielo azul intenso. Sale el sol a punto de calentar su vida. Comprueba que está viva. Ahora toca olvidar, ya no recuerda cuando empezó todo, cuando empezaron las humillaciones, los insultos, los golpes sin piedad, los abusos sexuales, el miedo a que la puerta de la casa se abriera y la cruzara. Pero hoy, con el nuevo amanecer, ha cerrado un ciclo, ha cortado de raíz lo que le atormentaba, ha denunciado a su verdugo.

Con ello, ha tomado las riendas de su vida y su dignidad.

Un ejemplo a seguir

Tal vez si subiera un día a la azotea a tender la ropa y se fijara en Manrique y Pura, mis palomas colipavas, se daría cuenta como el macho despliega su plumaje y da vueltas alrededor de su amada para conquistarla, y como ella cae rendida a sus encantos, ¡qué bonito! Pero no, él, ni subirá a tender, ni se fijará jamás en eso.

Él, cada día, me enseña sus colmillos, y yo siempre me he negado a verlos, pero todo tiene un límite. Hoy, Pura, Manrique y yo nos marchamos sin mirar atrás en busca de otro nido.

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