La memorable derrota del Cascamorras

Más de 16.000 personas participan de la fiesta de este personaje, que hoy recorrerá Baza

Miles de personas 'engrasadas' trotan en dirección a la ciudad bastetana./JOSÉ UTRERA
Miles de personas 'engrasadas' trotan en dirección a la ciudad bastetana. / JOSÉ UTRERA
JOSÉ UTRERABaza

Una multitud de más de 16.000 mil personas recorrió ayer las calles de Baza acompañando y participando en la Fiesta de Interés Turístico Internacional de, Cascamorras, que se celebró ayer en la localidad bastetana. Los miles de hombres y mujeres que acudieron a la cita anual del 6 de septiembre pintaron de negro al sucesor de Juan Pedernal (encarnado por el accitano José Heras), impidiendo así que el de Guadix se lleve a la patrona de Baza, la Virgen de la Piedad.

Se cumplió con una tradición centenaria que mezcla la religiosidad popular del culto a la patrona bastetana y el ambiente festivo del inicio de la Feria y Fiestas de la ciudad.

Cascamorras comenzó su salida puntual, a las seis de la tarde cuando con el estruendo del tercero de los cohetes lanzados de las Arrodeas de inmediato comenzó a oírse el sonar del tambor. A partir de ese momento, el sucesor de Juan Pedernal no pudo hacer nada para evitar que lo mancharan los miles de asistentes, previamente ennegrecidos con los 3.000 kilos de pintura ecológica -una mezcla de aceite vegetal y pigmentos minerales- que suministra el Ayuntamiento para el desarrollo del festejo.

Fue una carrera rápida, sin incidentes de relevancia, en la que Cascamorras supo contentar a los participantes con sus idas y venidas, corriendo, parando y jaleando a los cascamorreros en los puntos esperados y hasta saltando hacia la multitud en los Caños Dorados en una espectacular maniobra que sorprendió y enfervorizó por igual a los asistentes.

José Heras apareció en la terraza del antiguo hotel Mariquita, se subió encima de la baranda y desde allí enardeció a los bastetanos a la vez que ondeaba la cachiporra. Pero sorprendentemente, y cuando parecía que se iba a descolgar, el Cascamorras se lanzó de espaldas sobre la multitud. Nunca antes un Cascamorras había realizado semejante maniobra. Pero desde un principio José Heras ya había demostrado que pasará a la historia junto al selecto grupo de Cascamorras de los últimos años, desde Jesús Samaniego hasta hoy.

Minutos antes de las ocho de la tarde, la comitiva del Cascamoras llegó al templo de la Merced, donde le esperaban sus familiares y un reducido círculo de personas de confianza, entre las que se encontraban antiguos Cascamorras, que le acompañaron todo el camino prestándole apoyo y realizando un gran trabajo que es muy de agradecer.

Nada más acceder al patio del antiguo convento, el primer beso y abrazo lo recibió de su novia e instantes después el de sus padres, viviéndose momentos muy emotivos que quedarán en el recuerdo de los protagonistas. Y es que como gritaron los bastetanos y accitanos, este José Heras «sí que es un Cascamorras».

Una fiesta segura

Para un desarrollo de la fiesta con normalidad fue necesaria la implicación de unas doscientas personas de diferentes áreas municipales (seguridad, limpieza, mantenimiento) y también de otros cuerpos y organismos de seguridad y sanitarios.

En concreto, solo el dispositivo de seguridad estuvo compuesto por 105 personas de Policía Nacional y Policía Local, bomberos bastetanos, voluntarios de las agrupaciones de Protección Civil de Baza, Zújar, Caniles, Albolote, Granada, Vegas del Genil e Íllora, bomberos de Baza, Cruz Roja, efectivos del Distrito Sanitario, del GREA y del 112, que se ha encargado de la coordinación en el Puesto de Mando Avanzado situado en la Plaza de las Eras.

A estos efectivos se les sumaron cerca de otro centenar de trabajadores municipales en las tareas de limpieza, mantenimiento de electricidad y fontanería, señalización, revisión de elementos en los espacios públicos, protección de mobiliario urbano y fachadas de edificios municipales.

 

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