Se disuelve la Agrupación Parroquial del Santo Sepulcro

“Desconocemos las razones por las que se nos ha impedido continuar con nuestro proyecto”

JOSÉ UTRERA GARCÍABaza

El cabildo extraordinario de la Agrupación Parroquial del Santo Sepulcro acuerda su disolución, tras diez años de andadura y dificultades para convertirse en Hermandad de Semana Santa e intentar superar numerosas dificultades. Según el acuerdo adoptado en la noche de ayer sábado “es el momento de plegar velas en silencio pero con la cabeza muy alta”

El texto íntegro del comunicado dice: La Agrupación Parroquial del Santo Sepulcro, María Santísima de la Caridad y Nuestra Madre y Señora de la Merced, en Cabildo extraordinario celebrado en la Iglesia de La Piedad en fecha 30 de septiembre de 2017, tras la dimisión en pleno de su Junta de Gobierno previamente acordada el día 19 de mayo, y ante la no postulación de ninguno de sus hermanos para optar a cargo alguno, resolvió su disolución a todos los efectos. El que ha venido siendo su Consiliario, Don Emilio Fernández Valenzuela, será el encargado de trasladar la voluntad y decisión irrevocable del Cabildo al Obispado de la Diócesis.

Con la asistencia de la Junta de Gobierno en pleno, del Consiliario y de un buen número de hermanos, el Cabildo abordó la situación insostenible por la que, desde hacía ya años, venía atravesando nuestra Agrupación Parroquial.

Pese al tesón y a la ilusión de todos y cada uno de los hermanos, pese al esfuerzo de todos los que desde un principio han venido integrando la Junta de Gobierno, pese a la devoción de todos y cada uno de los integrantes de nuestra estación de penitencia, los cuerpos y las almas han dicho basta.

En esencia, nuestro proyecto nació para recoger la herencia de la Archicofradía del Santo Entierro de Baza y redefinirla y convertirla en una Hermandad o Cofradía de acuerdo al Directorio diocesano.

Fuimos capaces, con respeto, silencio, acatamiento y humildad, de soportar y superar todo tipo de obstáculos. Hicimos caso omiso a las ofensas que recibimos el día de nuestra primera estación de penitencia. Nadie ha abordado aún con seriedad y rigor el desgarro y la humillación de encontrar a nuestro paso pasquines denigrando a nuestra Titular Mariana.

Superamos el desencanto y desaliento de sentirnos náufragos en nuestro noble y sincero trayecto hacia la normalidad y el reconocimiento que tantas veces se nos ha prometido.

Hemos abordado con entereza, año tras año, el olvido al que nos hemos visto abocados, pese al respeto y escrupulosa obediencia a nuestro Obispado.

Nuestro empeño ha perseverado pese a la salida del proyecto de decenas de hermanos, gente validísima, personas comprometidas que han aportado y podían haber seguido aportando su trabajo, su inteligencia, su fe, su buen hacer, su experiencia; pero que se han quedado en el camino por la falta de una respuesta clara e inequívoca de lo que somos, de a dónde vamos y del espacio que ocupamos en el mundo cofrade y eclesiástico de nuestra Diócesis.

A pesar de todo, nos sostuvo siempre nuestra estrecha y fiel unión y nuestra inquebrantable devoción a todos y cada uno de nuestros titulares.

Sin embargo ha llegado el momento de plegar velas. En silencio. Pero con la cabeza alta.

Desconocemos las razones por las que se nos ha impedido continuar con nuestro proyecto. Jamás nadie legitimado nos ha hecho llegar la más mínima objeción a nuestras justas esperanzas de ser una Hermandad más.

Nuestro sentido agradecimiento a la Federación de Cofradías por la confianza depositada, en estos años, al delegar en nosotros la extraordinaria tarea de organizar la estación de penitencia oficial de la Semana Santa Bastetana.

Un especial reconocimiento a Pedro Aranda Garrido y a Emilio Fernández Valenzuela, ambos hombres de bien y consejeros rectos.

Igualmente sentimos muy sinceramente la necesidad de corresponder al Excmo. Ayuntamiento de Baza con nuestro más firme agradecimiento, pues siempre ha sido un incondicional apoyo en nuestra responsabilidad de poner en valor el paso del Santo Sepulcro de propiedad municipal.

También a todos aquéllos a los que de forma tan desinteresada nos han prestado su apoyo y colaboración. Especialmente a nuestros costaleros y costaleras porque sin ellos nada hubiera sido posible, a todos los integrantes del cortejo procesional, desde el primero al último, desde el muñidor al cirio de respeto y, ante todo y siempre, a los hermanos de la Agrupación.

Nuestro pesar a todo aquél al que no hayamos podido transmitir la sinceridad e ilusión de nuestras expectativas. Y a quiénes en este momento sientan la emoción y la satisfacción de nuestra decisión, sólo nos cabe trasladarles nuestra indiferencia.

Ninguno de nosotros podía imaginar que tras 10 años nos podríamos encontrar en la misma situación y estado en el que estábamos al momento de nuestra constitución. Pensábamos que el camino se haría andando y que la estabilidad y consolidación de nuestra estación de penitencia, la organización de cultos, la colaboración en obras de caridad en nuestra ciudad, la participación en altares del Corpus, la asistencia a todos los actos organizados por Federación, Cofradías, procesiones oficiales y en todo lo relevante de la vida cofrade de Baza, acabaría por hacernos merecedores del reconocimiento de hermandad.

Quizás los tiempos se marquen de otra manera, con aún mayor pausa, pero esto tampoco lo sabemos y, al igual que antes otros hermanos tomaron esta misma decisión, ahora somos el resto de hermanos los que nos vemos en la necesidad de decir basta.

Sólo nos resta reafirmar nuestra fe y devoción y pedir a LA CARIDAD Y A LA MERCED que nos hagan fuertes y no cejen en su empeño de alumbrarnos y protegernos en nuestra vida diaria y hagan lo propio con todo aquél que se acerque a ellas (o se distancie).

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